Una sola confusión de unidades ha borrado una sonda de 300 millones de dólares, ha apagado los motores de un avión en pleno vuelo y ha dejado las dos mitades de un puente a alturas distintas. Este es un museo de accidentes que demuestra, entre risas y duras lecciones, que las unidades están de verdad en el corazón de la ciencia. Recórrelo en orden, del más antiguo al más reciente.
1492 Anécdota curiosa
Colón y la confusión de las millas
En 1492, Colón zarpó convencido de que podía llegar a Asia navegando hacia el oeste. Una historia célebre sostiene que, al estimar distancias, confundió millas de longitudes distintas y subestimó el tamaño de la Tierra, infravalorando enormemente lo lejos que estaba Asia (los historiadores leen las fuentes de varias maneras).
Qué salió mal
Las distancias dadas por geógrafos anteriores estaban escritas en millas árabes, pero se dice que Colón las leyó como millas italianas (romanas), más cortas. Sumado a una Tierra que calculó demasiado pequeña, esto le llevó a estimar el viaje de Europa a Asia como mucho más corto de lo que realmente es.
Desenlace
Llegó a tierra antes de lo previsto y quedó convencido de que era Asia (las Indias). Lo que en realidad había alcanzado eran las islas del Caribe, un Nuevo Mundo desconocido para Europa. Irónicamente, un error de cálculo condujo a un 'descubrimiento' que cambió la historia.
Lección
Unidades con el mismo nombre pueden tener longitudes distintas según regiones y épocas; la milla es un ejemplo clásico. Cuando cites un número, comprueba qué definición de milla usa. Y, como en este relato, dado que las fuentes admiten varias lecturas, conviene contar estas historias con cautela, como anécdotas y no como hechos cerrados.
En 1628, el buque de guerra Vasa —construido para exhibir el poder sueco— volcó y se hundió poco después de salir del puerto de Estocolmo en su viaje inaugural, abatido por una racha de viento. La causa principal fue su escasa estabilidad por llevar cañones pesados demasiado altos, aunque una teoría popular también culpa al uso de 'pies' distintos durante la construcción.
Qué salió mal
La causa principal del vuelco fue que se colocaron demasiados cañones pesados en las cubiertas superiores, lo que elevó el centro de gravedad y dejó al barco sin suficiente estabilidad. Además, estudios posteriores del casco sugieren que los artesanos pudieron usar pies de longitudes distintas (un pie sueco de 12 pulgadas y un pie de Ámsterdam de 11 pulgadas), dejando el casco ligeramente asimétrico, pero esto se plantea solo como una teoría que pudo contribuir.
Desenlace
El Vasa apenas había navegado unos 1.300 metros cuando una primera racha lo escoró bruscamente; con una segunda racha, el agua entró por las troneras abiertas y se hundió, con muchas víctimas. El casco fue rescatado casi intacto en 1961 y hoy puede verse en un museo dedicado a él en Estocolmo.
Lección
Aunque haya cifras grandiosas y planos primorosos, el conjunto falla si el patrón de tus medidas no es compartido. Pero el fondo de esta tragedia fue anteponer la ostentación y la potencia de fuego a la seguridad y la estabilidad. Al contar la historia, importa separar la atractiva teoría del 'error de unidades' de la causa principal ya establecida.
En los años 80, A&W plantó cara a la 'Quarter Pounder' de McDonald's con una hamburguesa que ofrecía más carne —un tercio de libra— por el mismo precio. Pero fue un fracaso, porque muchos clientes pensaron que 'tres es menor que cuatro' y creyeron que pagaban lo mismo por menos carne.
Qué salió mal
El problema no era una unidad, sino la intuición sobre las fracciones. Fijándose solo en los denominadores 3 y 4, muchos clientes razonaban que 'como 3 es menor que 4, un tercio debe ser más pequeño que un cuarto'. En realidad un tercio de libra es más, pero la gente sentía que recibía menos carne por el mismo dinero. Conviene aclarar que fue A&W, no McDonald's.
Desenlace
Aunque ofrecía más carne por el mismo precio, la hamburguesa apenas se vendió. Estudios de mercado posteriores revelaron que muchos clientes simplemente habían confundido las fracciones, y el episodio se convirtió en un famoso ejemplo de lo poco fiable que puede ser nuestra intuición con los números y las cantidades.
Lección
Un número correcto no vale nada si no llega. A menudo ayuda decir 'un 33% más' o '150 g de carne' en lugar de 'un tercio', acercándose a cómo piensa de verdad la gente. Las unidades y las fracciones solo cumplen su función cuando diseñas no solo el cálculo, sino también cómo se entenderá el mensaje.
En 1983, justo después de que Canadá pasara del sistema imperial al métrico, un Boeing 767 de Air Canada se quedó sin combustible en pleno vuelo por una confusión de unidades en el cálculo del repostaje. Sin motores, el comandante planeó el avión hasta una antigua base aérea cerrada en Gimli, y no murió ni una sola persona.
Qué salió mal
Al calcular cuánto combustible cargar, la tripulación confundió libras (lb) con kilogramos (kg). Como una libra es solo unos 0,454 kg, el avión se llenó con aproximadamente la mitad del combustible que realmente necesitaba. El cambio a un avión completamente nuevo y al sistema métrico ocurrió a la vez, y ninguna comprobación detectó el error.
Desenlace
Sobre Manitoba, primero un motor y luego el otro se apagaron por falta de combustible. El comandante, piloto experimentado de planeadores, hizo planear el enorme avión sin motores hasta la pista de la base aérea cerrada de Gimli, para entonces usada en parte como circuito de carreras. Nadie murió y el avión fue reparado más tarde y volvió al servicio.
Lección
La transición entre sistemas de unidades es justo cuando los accidentes son más probables. Cuando se mezclan unidades viejas y nuevas, el hábito que salva vidas es preguntarse de forma independiente si un resultado tiene 'más o menos el tamaño correcto'. Y, como muestra esta historia, incluso en el peor de los casos, el entrenamiento y la sangre fría pueden cambiar el desenlace.
En 1999, la Mars Climate Orbiter de la NASA no logró entrar en órbita alrededor de Marte y nunca se volvió a saber de ella. La causa fue un desajuste en las unidades de fuerza entre el software de tierra y el software de navegación del JPL: uno de los errores de unidades más famosos de la historia.
Qué salió mal
El software de tierra desarrollado por Lockheed Martin informaba del empuje en libras-segundo (lbf·s), una unidad imperial, mientras que el software de navegación del JPL tomaba esas cifras como newton-segundo (N·s) en el SI. Nunca se realizó ninguna conversión entre ambos, así que los valores de fuerza que definían la trayectoria estuvieron desviados por un factor de unas 4,45 veces durante todo el trayecto.
Desenlace
Volando con datos de navegación erróneos, la sonda descendió hasta unos 57 km sobre Marte —mucho más bajo que la altitud prevista—, donde se cree que fue destruida por la presión y el calor atmosféricos, o que rebotó y pasó de largo el planeta. La nave se perdió y el coste total de la misión rondó los 327 millones de dólares.
Lección
Las fronteras donde los sistemas se pasan datos entre sí son donde germinan los accidentes de unidades. Deja claras las unidades en tu especificación de interfaz, adjunta una unidad a cada valor que transmitas y mantén las conversiones en un único lugar que pueda probarse. Una sola conversión olvidada puede borrar años de trabajo en un instante.
Hacia 2003, Alemania y Suiza construyeron un puente sobre el Rin desde ambas orillas a la vez, y las alturas del tablero no coincidieron. Los dos países usaban mares distintos como su 'cero metros sobre el nivel del mar' y, además, la corrección de esa diferencia se aplicó con el signo equivocado.
Qué salió mal
Alemania tomaba como referencia el mar del Norte (el datum de Ámsterdam), mientras que Suiza usaba el Mediterráneo (el datum de Marsella), una diferencia de unos 27 cm. Los ingenieros conocían ese desfase, pero aplicaron la corrección en sentido contrario (con el signo equivocado). En lugar de cancelarse, la diferencia se duplicó, y las dos orillas acabaron separadas unos 54 cm en altura.
Desenlace
Por fortuna no ocurrió nada tan grave como un derrumbe; las orillas se unieron rebajando el tablero del lado suizo. Aun así, el error provocó retrabajos y gastos adicionales, y el puente se convirtió en una parábola muy contada sobre la confusión que puede causar un nivel de referencia mal igualado.
Lección
No solo cuenta como unidad el número en sí, sino también aquello respecto a lo que se mide ese número. La misma 'altitud' significa cosas distintas según la superficie de referencia. Fija un único datum, origen y sentido (signo) para todo el proyecto y comprueba siempre que no hayas aplicado una corrección al revés.
¿De verdad se perdió una nave espacial por un error de unidades?
Sí. En 1999 se perdió la Mars Climate Orbiter de la NASA porque el software de tierra informaba de una fuerza en libras-segundo (sistema imperial), mientras que el software de navegación la leía como newton-segundo (SI). Como nunca se hizo la conversión, los cálculos de trayectoria se desviaron y la sonda entró en la atmósfera marciana mucho más bajo de lo previsto y quedó destruida. La pérdida total ascendió a unos 327 millones de dólares.
¿Por qué es tan peligroso mezclar el sistema métrico y el imperial?
El mismo número que representa una fuerza o un peso significa algo completamente distinto según su unidad. Las unidades que se parecen — libras y kilogramos, libras-segundo y newton-segundo — son las más fáciles de confundir, y una conversión olvidada produce un número que aun así 'parece correcto'. Cuando colaboran varios equipos o programas, la solución es fijar por escrito el acuerdo de unidades (la especificación de interfaz) y adjuntar una unidad a cada valor.
¿Pueden seguir ocurriendo hoy estos errores de unidades?
Cuesta eliminarlos por completo, pero pueden reducirse muchísimo. Indica la unidad en cada valor, verifica las unidades de forma automática cuando los datos pasan entre sistemas, unifica todo en el SI (Sistema Internacional de Unidades) y mantén toda la lógica de conversión en un único lugar bien probado. La mejor defensa es una cultura que trata la unidad no como un adorno, sino como parte del propio número.